domingo, 26 de abril de 2020

La magia aparece cuando la pasión nos moviliza.



La persona que más miedo tienes de contradecir es a ti mismo. 
"El lecho de Procusto" - Nassim Taleb


Crítica constructiva al trabajo de un colega o al trabajo propio... ¡qué difícil! Me sentí verdaderamente desafiada.

Vuelvo sobre mis pasos para rearmar la experiencia como estudiante o como profesora en los inicios de mi carrera laboral y las prácticas propias del conductismo son las piezas repetidas en el mosaico de mi pasado.


Intento recordar alguna clase memorable en mi camino como estudiante universitaria y no logro recordar ninguna. No quisiera que a mis estudiantes les sucediera lo mismo dentro de 5 o 10 años...

Revisar las teorías del aprendizaje en relación al diseño instruccional, vuelve a poner ante mis ojos el endeble andamiaje en donde guardo mis competencias pedagógicas. ¡Y esto se transforma en un renovado desafío para seguir aprendiendo! 

Pero también me permite poner sobre la mesa la variedad de actividades formativas propias de cada una de las teorías del aprendizaje, y me digo: "todas son válidas, depende el momento, los estudiantes, los objetivos de aprendizaje que se persiguen". Las ideas y conceptos siguen batallando en mi cabeza. 

Con un poco de satisfacción puedo advertir un moderado crecimiento en mi práctica docente, pero reconozco que es la pasión por lo que hago lo que riega y abona cada uno de los días compartidos con mis estudiantes. Me arriesgo y busco alternativas para diversificar las actividades propuestas, invito especialistas, juego con técnicas teatrales, escucho y sostengo las emociones de los estudiantes cuando comparten sus experiencias de vida, a veces dolorosas, para construir juntos las clases. A veces sale bien; otras veces, no tanto...

Se trata de llevar al contexto de la clase los factores motivacionales que enuncia Frederick Herzberg cuando analizamos con los estudiantes la motivación laboral en una de nuestras clases: posibilidades de crecimiento y desarrollo personal, reconocimiento por los logros alcanzados, mayor responsabilidad en las tareas asignadas, el desafío de poner en juego competencias más complejas para el logro de los objetivos, creer en las capacidades del otro y desafiarlo para que las active. Si como trabajadores es lo que nos motiva... ¿por qué no podemos pensarlo como motivador de nuestros alumnos?

La "profesora de historia" así lo hizo, de un modo verdaderamente inspirador...




Y hablo de riesgo, porque lo hago desde el instinto, la emoción y la empatía. Muchas veces me encontré con situaciones que me desbordaron y que pude en mayor o menor medida encausar desde el afecto y la contención del otro. 


No sabía cómo se llama eso que, solo algunas veces, he logrado en las clases. Pero hoy  escucho a Mariana Maggio hablar de la enseñanza poderosa y empiezan a aparecer palabras con significados más que poderosos y por fin me reconozco en un texto, en un audio... porque el vínculo creado con los estudiantes depende de esa pasión que ponemos en cada una de nuestras clases; más allá del nombre que podamos asignar a la teoría de aprendizaje que subyace o a la actividad formativa propuesta. 


¡La magia aparece cuando la pasión nos moviliza!



Gracias Mariana Maggio por enseñarme a crear la nube de palabras que sostiene una enseñanza poderosa... 



¡Ojalá sea para todos nosotros el cielo a surcar en nuestra práctica docente cotidiana!




1 comentario:

  1. Gabriela es un gusto leer tu análisis. Cuánto has aportado con tu minucioso y comprometido trabajo. Qué bueno descubrir que esa pasión que ponemos en nuestras clases deja huellas y permite a nuestros alumnos sentir que "sucede algo", que no salen igual a como entraron (palabras de la Prof. Maggio).
    Saludos.

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