Así me siento después de transitar el último módulo de este curso.
Un crecimiento muy grande, un desafío alcanzado, un objetivo cumplido pero en un ambiente lúdico que nos da permiso para ser creativos, es decir, para que nuestro niño interior tome las riendas por un rato.
El camino de las tendencias metodológicas.
Pero el interés crecía en la medida que imaginaba la posibilidad de concretar un proyecto que, en mi ámbito laboral, estamos trabajando hace algunos años: nuestro ansiado Laboratorio de Mejora de Procesos Logísticos, en el marco del cual tuve mi primera experiencia de realidad virtual aplicada al aprendizaje. Laboratorio que hoy está operando en su primera etapa de equipamiento.
Pensar en darle a nuestros alumnos la oportunidad de alcanzar competencias mediante un simulador de realidad virtual inmersiva para el manejo eficiente de autoelevadores, plumas, implementos de seguridad industrial y tantas otras herramientas que complementen su formación técnico profesional, ya no me parece un sueño de otra dimensión. Estamos alineados con las tendencias metodológicas propuestas.
¡Y llegó la hora de jugar!
Si quieren probar el desafío, comparto el link de mi ruleta de palabras:
https://es.educaplay.com/recursos-educativos/5318286-tic_en_ead.html
Por momentos, mientras leía alguna consigna de la ruleta, también me autopreguntaba: ¿esto sienten mis alumnos cuando leen algunas de mis preguntas copiadas en el papel? El sentimiento de victoria y de derrota, la sensación de tiro al blanco justo en el centro del tablero o alejado años luz de ese centro, ese vaivén interior que bulle.
Fue una fiesta volver a sentir la adrenalina del juego. Después de terminar el roco, busqué la escalera, abrí las puertas altas del placard del fondo y me dediqué a sacar el polvo y ordenar las piezas del ajedrez, el T.E.G, el Trivial y el Scrabble. Todavía me hace reír la cara de sorpresa de mis hijas cuando las invité a jugar.





