lunes, 5 de octubre de 2020

La mirada de los otros...

   ...es vital dado que la propia es insuficiente. 


A lo largo de mi camino docente realicé algunas, varias, diversas capacitaciones docentes, dado que siempre me resultó preocupante el hecho de no contar con formación pedagógica.


En general los hallazgos no fueron muy sorprendentes, mayormente las capacitaciones me permitían ordenar, rotular, profundizar prácticas de enseñanza - aprendizaje que la experiencia me marcaba como necesarias, útiles o pertinentes.

Así fue hasta el 2020, año particular por tantas cosas... 


...entre ellas porque conocí herramientas concretas para abordar la autoevaluación a través de la reflexión sobre el propio proceso metacognitivo y, también, instrumentos específicos para aplicar la coevaluación. Ya no se trata de profundizar sobre prácticas adquiridas en el ejercicio docente, se trata de disponer de nuevas miradas, nuevos instrumentos, aprendizajes de "estreno".  


La reflexión sobre el propio proceso de aprendizaje que hemos llevado adelante como profesores - estudiantes durante los cursos EAD, construyendo nuestro blog, cuestionando nuestras formas de abordar los desafíos que implica este camino de perfeccionamiento docente, reconociendo las propias fortalezas y debilidades; nos ha preparado para transferir estas prácticas de autoevaluación a nuestras aulas, con nuestros estudiantes, en nuestros espacios curriculares. Porque la experiencia es la mejor forma de aprendizaje, hoy estamos en condiciones de enriquecer el aprendizaje de nuestros alumnos con la incorporación de prácticas cotidianas de autorreflexión y autoevaluación. En mi caso particular a través de un Diario de Aprendizaje que forma parte del Portafolio de Evidencias como instrumento de evaluación.


La coevaluación como una práctica habitual del proceso de aprendizaje fue el gran hallazgo, la inmensa sorpresa, nunca la implementé como profesor ni como estudiante. Reconocer la coevaluación como una práctica que propicia el involucramiento de los estudiantes en el proceso de aprendizaje, su compromiso y motivación ¡es el gran tesoro!
En particular me resulta más difícil llevar adelante la evaluación de mis pares que la autoevaluación, me siento más cómoda identificando las propias debilidades más que las ajenas. Entiendo que este sentimiento puede ser generalizado o estar arraigado en nuestra cultura, por lo que estimo imperioso el diseño de instrumentos que faciliten y objetivicen el proceso de la tan compleja coevaluación, que permitan la definición de criterios transparentes y compartidos, mejor aún, coconstruidos. 

Conocer corubrics como una herramienta que apoya y facilita este proceso ha sido una adquisición muy valorada.

En definitiva, la valoración de las múltiples miradas para enriquecer la evaluación como parte constitutiva del proceso de aprendizaje. En este sentido comparto un video que no es más que la recopilación de entrañables anécdotas en el aula en las que, las miradas de los niños enriquecieron el aprendizaje propio y el aprendizaje del maestro.



¡Hasta nuestro próximo encuentro!







1 comentario:

  1. Excelente reflexión Gabi! Me siento muy identificado con tu sentimiento.
    Sergio Carminati

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